Como dije al principio; por muchos golpes que te de la vida, siempre hay una salida, siempre se puede seguir adelante.
Los años siguientes fueron, si cabe, más duros que los anteriores.
Mi casa estaba, y sigue estando, vacía sin ella. Tuvimos que acostumbrarnos a vivir solos los tres, a empezar a vivir de nuevo. Pero sobre todo, a apoyarnos entre nosotros.
Mis abuelos, mis tíos, todos estaban destrozados; pero ella siempre quiso que nunca se rompiera esa unión que teníamos, y nunca se ha roto.
Personalmente hablando, el primer año ni siquiera fui capaz de admitir lo que había pasado, seguí siendo incapaz de creer que se hubiera podido irse así. Pero con el paso del tiempo, me vi obligada a reconocer la verdad; como cabe esperar, no lo pase bien, no podía ni ver fotos suyas y el sólo mencionarla me dolía de una manera indescriptible.
Hoy en día sonrío al recordarla, al recordar cómo era y todo lo que hacía; aunque a veces sea imposible contener las lágrimas.
Desde entonces todos los años voy a la Playa; adoro pasear por la orilla del mar, como lo hacía antes, abrazada a ella. Porque no solo están allí sus cenizas, sino que puedo llegar a sentir como camina a mi lado =)
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